(Imagínate que llegas a la consulta de un psicólogo y te pregunta:

¿Qué aspectos positivos te está aportando tu malestar? Por ejemplo, en el caso de que padezcas síntomas de ansiedad y depresión, o incluso de una fobia: ¿Qué beneficios estás obteniendo de esta condición?

Probablemente pienses que no está entendiendo lo que es pasar una etapa con síntomas ansioso-depresivos, o incluso te moleste que hable de aspectos positivos sobre algo que a ti solo te genera sufrimiento y malestar.

¿Cómo va a aportarme algo positivo tener depresión?”

Pero en realidad, de los principales síntomas psicológicos de malestar nacen también las ganancias secundarias, normalmente de forma inconsciente: el estar mal también genera algunas ventajas. Pero estas ganancias van a ralentizar el proceso de recuperación o van a interferir en que realmente el paciente consiga superar su problema.

Por ejemplo, una madre que desde que su hijo se ha independizado, ha comenzado a experimentar una serie de problemas psicológicos y llega a tener una depresión. Si a raíz de esta condición su hijo comienza a volver más veces a casa, a comer todos los días con ella, a realizar más actividades juntos, etc. puede que esta ganancia que la depresión le ha reportado le suponga un obstáculo a la hora de realmente afrontar y vencer los síntomas depresivos, pues cuando manifiesta sentirse mal su hijo se vuelca en ayudarla.

Pero realmente, ella tiene una clara motivación en vencer su depresión, sigue la terapia con determinación e incluso se siente culpable “por estar cargando a su hijo con ella”. Incluso con la terapia hay ciertos avances y logros, y etapas donde parece que comienza a encontrarse mucho mejor. Pero de repente, otra nueva recaída. Aquí, cuando el mecanismo de aferrarse a lo que la depresión les está aportando es inconsciente (y no como una estrategia de manipulación) hablaríamos de ganancia secundaria.

Como hemos visto, normalmente, el paciente no era consciente de esos beneficios que está obteniendo, ni de que esas ganancias estaban contribuyendo a que no mejore. Por esto, el empezar a tomar conciencia suele ayudar a disminuir el problema. Pero también existen algunos pacientes a los que les cuesta aún más soltar estas ganancias secundarias incluso cuando son consciente de ello, porque el dejar de obtenerlas les haría enfrentar una situación muy dura y no son capaces de dar el paso.

¿ENTONCES, “GANANCIA SECUNDARIA” QUÉ SIGNIFICA?

En psicología, el término “ganancia secundaria” hace referencia al beneficio indirecto que se obtiene de los problemas psicológicos que la persona presenta, los cuales le generan sufrimiento y desea combatirlos. No obstante, esos favores o ganancias que también recibe gracias a sus síntomas generan una resistencia al cambio bastante marcada, impidiéndoles avanzar y corregir sus actuaciones o decisiones.

Pueden ser de todo tipo: recibir ayudas económicas, obtener apoyo, atención y cuidados de seres queridos, evitar tareas, responsabilidades o situaciones que no le gusten, evitar la sensación de fracaso, conseguir una mayor comodidad o evadir esfuerzos, evitar enfrentarse a un miedo o a situaciones difíciles…

  • Algo que nos hace sufrir y que consideramos negativo, a la vez nos genera un beneficio o ganancia.

  • Estas ganancias van a generar una resistencia a la terapia, es decir, provocan que la evolución del paciente se estanque o que incluso abandone el tratamiento, consiguiendo que finalmente su problema se prolongue en el tiempo.

  • A los pacientes les cuesta mucho identificarlas, y aún más reconocerlas y corregirlas.

Valóralo: ¿alguna vez has notado resistencia a ponerte bien por los beneficios indirectos que tu problema te estuviera proporcionando? Es muy difícil saberlo, porque esto ocurre de un modo inconsciente. Por esto, un objetivo importante del trabajo terapéutico será conocer estas ventajas secundarias que tanto se afianzado y conseguir erradicarlas.

CUÁLES PODRÍAN SER ESAS VENTAJAS

  • Obtener la cercanía y la atención de alguien importante para nosotros. Obtenemos la compañía. En este caso, el miedo a que una vez superemos nuestro problema psicológico esa persona vuelva a distanciarse y nos sintamos más solos nos haría aferrarnos a la enfermedad.

  • Obtener cuidados y ayuda específicos. En este caso alimentamos un deseo inconsciente de sentirnos cuidados y protegidos, como cuando éramos pequeños.

  • Evitar responsabilidades. Ocurre si nuestro problema actual nos permite eludir la responsabilidad de nuestras acciones, persiguiendo el deseo de dejar de tener que enfrentarnos al mundo. O incluso un ejemplo podría ser dejar unos estudios o un trabajo que no le gusta.

  • Alimentar el rol victimista. Sobre todo ocurre en personas que no son capaces de expresar directamente sus necesidades o de pedir lo que desean, y la enfermedad les da una vía en la que a través de la pena o empatía que generan, los demás se vuelcan en ayudarle. Así obtienen atención, compasión, ayuda, cariño… Pero además evitan la culpa o las críticas por pedir favores a los demás, pues todo se enmarca en el malestar que están experimentando.

  • Tener tiempo para uno mismo, un espacio seguro, dejar de pensar o atender a los demás… ocurre con frecuencia en personas que cumplen mucho rol de “cuidador” y siempre dan a los demás. Cuando les llega a ellos esta etapa donde un problema psicológico les hace estar mal, obtienen “el permiso” de mirar por sí mismos.

  • Expresar cosas que antes no era capaz, por ejemplo, poder mostrar enfados que en otra ocasión se habría tragado. El estar mal les da una carta blanca a la hora de mostrar actitudes o decir cosas que sin esta condición no se atreverían. Se dan “un permiso especial”.

  • No tener que realizar esfuerzos y sacrificios. Evitar tareas domésticas, actividades pesadas, realizar algo que supone una gran fuerza de voluntad… cualquier cosa que debido al malestar que ahora sufren consiguen evitar y obtener una mayor comodidad.

  • Evitar conflictos. Ocurre con frecuencia en personas que no son capaces de decir “no”. Al no saber poner límites o temer que si lo hacen los demás se enfaden o generen un conflicto, la enfermedad les permite evadir esto.

  • Autocastigarse o castigar a otra persona. El primer caso corresponde a un mecanismo de culpa: en pacientes que han alimentado culpabilidad lo que inconscientemente hay de fondo es “no merezco estar bien, no merezco ser feliz, tener salud…”. El segundo caso ocurre en relaciones complicadas donde una persona puede llegar a sentir que el hecho de que ahora tengas que cuidarme es algo que me debes.

CÓMO VENCERLA

Como hemos visto, mantener estas ganancias hacen que el problema que intentamos superar no evolucione y nos resistamos a dar cambios para salir de él.

  • Hacerte consciente en tu día a día de que sentimientos de alivio, satisfacción, alegría, etc. estás experimentando y por qué. Debes estar atento para analizar bien de donde obtienes algo positivo. Analiza los pensamientos más inconscientes o las creencias más irracionales que hay escondidas de fondo.

  • Haz el esfuerzo por renunciar a estas ventajas que te están enganchando al problema. Asume que debes afrontar la parte difícil, los miedos, inseguridades y pérdidas que deberás enfrentar una vez dejes de experimentar estas ganancias.

  • Busca formas positivas de obtener esa misma ganancia o parte de ella. Hay que encontrar caminos sanos psicológicamente hablando de experimentar estas satisfacciones y ventajas. Por ejemplo, quizás debes aprender a expresar directamente tus necesidades o deseos, o debes poner límites, o debes enfrentar tus miedos e inseguridades para poder realizar las cosas y comprobar que no fracasas, sino que te sientes bien por haberlo conseguido.

  • Diferenciar que nuestra identidad no es nuestra depresión, o nuestra ansiedad. Reconstruir una nueva identidad de “qué soy” o “cómo soy” una vez desaparezca esta condición. Eliminar de nuestra personalidad estas formas de ser que hemos desarrollado a raíz del problema psicológico que hemos experimentado.

En conclusión:

Tras cada problema psicológico existe un beneficio indirecto que va a frenar la evolución y la superación de dicho problema.

Las ganancias secundarias hacen aún más complejo a cualquier problema psicológico que estés pudiendo atravesar. Muchas veces, necesitamos la ayuda de un profesional que sepa ayudarme a detectar las barreas y autosabotajes que en ocasiones aparecen de forma inconsciente. De esta forma, el psicólogo va a conseguir que algo que parece tan complicado, sea en realidad sencillo, pues todo tiene un sentido y una explicación.

Tendremos que aprender a analizar por qué me comporto de esta manera, qué obtengo con ello y cómo podría conseguirlo de otra forma.

No dudes en solicitar ayuda a un profesional de la psicología para cualquier dificultad que estes experimentando, en ISANEP somos psicólogos especializados y podemos ayudarte.

(Ángeles García-Donas González)

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