Educar para erradicar niños acosadores y niños acosados

Desde hace ya unos años, el problema del acoso escolar o bullying viene siendo un tema frecuente en los medios de comunicación, y es que las investigaciones señalan que el acoso está muy extendido entre los alumnos: uno de cada seis recibe alguna clase de maltrato por parte de sus compañeros, siendo más frecuente en los últimos años de la educación primaria y en los primeros de la secundaria, entre los nueve y catorce años.

Es evidente que para atajar un problema como el acoso escolar, y poder erradicar tanto a la figura de víctima como a la figura de agresor, necesitamos luchar todos: familias, educadores, y la sociedad en general. No obstante, vamos a centrarnos hoy en dar algunas pautas a los padres y familiares preocupados por este tema, para que ya desde casa puedan comenzar la labor de prevenir y controlar el acoso escolar.

¿Qué hacer como padres para evitar el acoso escolar?

  • Los hijos desarrollan su forma de ser y de comportarse en base a aquellos valores y aquellas normas que se inculcan desde casa. Ya desde muy pequeños, los niños se empapan de aquellas reglas de comportamiento que están aceptadas o permitidas, de aquellas acciones que son intolerables para sus padres, de aquellos valores que guían su educación, etc. Y todo esto que aprenden, no sólo lo aplican en casa, sino que lo extrapolan al resto de relaciones sociales y contextos de desarrollo, como la escuela.
  • Es por ello que una base educativa orientada a inculcar valores como el respeto, la tolerancia, la integración de todas las personas, la defensa de los más débiles, la justicia, etc. podrá ayudar a nuestros hijos a no ser cómplices de ningún tipo de abuso, y a integrar y defender a todos sus compañeros de una forma sana y positiva.
  • También es aconsejable hablar con nuestros hijos del acoso, siempre adecuado a la edad del niño, para que le permitamos tomar conciencia de este problema y le demos las herramientas necesarias para identificarlo, notificarlo a los mayores y afrontarlo.
  • En cuanto a los estilos educativos de los padres, debemos destacar que tanto la falta de normas, escasa supervisión y poco control de la vida del niño, como una disciplina demasiado autoritaria, falta de comunicación positiva y discusiones o peleas entre los miembros de la familia, pueden llevar al niño a adquirir comportamientos agresivos y violentos. Es necesario por tanto desarrollar un adecuado control del niño, con límites claros y razonables, comunicación abierta y buen clima de relación entre la familia.
  • Otra buena medida que pueden emplear los padres para seguir combatiendo el acoso escolar es acudir a charlas y escuelas para padres en las que se ataje este problema. Nunca está de más cualquier nueva información que puedan conocer.
  • Por último, queremos destacar la importancia de observar y conocer a nuestros hijos. Hablar con ellos mostrándoles interés y escucha activa, tratando de conocerles verdaderamente, sin que parezca un interrogatorio, y dando importancia a todo aquello que nos cuentan, es un primer paso para permitir que en un futuro, ante cualquier mínimo problema, nos enteremos por ellos mismos. Además debemos prestar especial atención a síntomas como nerviosismo, apetito escaso, dificultad para dormir, disminución del rendimiento académico, rechazo intenso y repetitivo a ir al colegio, etc. Normalmente, si apreciamos un cambio brusco de comportamiento, del estado de ánimo o de sus hábitos, debemos indagar e incluso consultar con un especialista en psicología infantil.

No queremos terminar este artículo sin antes recordar de nuevo que contra el acoso escolar debemos actuar todos, teniendo la escuela un papel muy importante frente al bullying, por lo que deben estar continuamente alerta para detectar y actuar ante cualquier mínima señal de acoso, y es fundamental que entre los padres y los profesores se establezcan buenas vías de comunicación y colaboración.

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