¿Qué debemos saber cuando nuestros hijos son adolescentes?

Os traemos un nuevo artículo al blog desde psicología infantil, pero hoy queremos centrarnos por completo en nuestros adolescentes, ya que muchos de los motivos de consulta que numerosos padres nos hacen son en referencia a estas edades.

La adolescencia es una etapa muy complicada

Estos jóvenes aún no tienen definida su identidad, por lo que se encuentran en una búsqueda constante para saber quiénes son, qué quieren y qué necesitan. En este proceso, la inseguridad e indecisión predominan, aunque muchos no lo expresen así. Se sienten adultos pero no se identifican con los adultos que tienen alrededor, por lo que solo se sienten a gusto con sus iguales, con quienes querrán estar y a quienes toman como referencia en esta etapa. También tienden a querer tiempo para estar solos, así como su propio espacio e intimidad, y es muy frecuente que presenten un estado de ánimo irregular, con continuos altibajos y reacciones desproporcionadas que no pueden controlar.

Pero esta etapa no solo es difícil para el propio adolescente, sino también para sus padres. A veces nos encontramos con familias que no han presenciado otros problemas relativamente importantes durante la infancia, pero que al llegar a la adolescencia, e incluso desde la preadolescencia, no han parado de tener conflictos con su hijo o hija. Es cierto que muchos, al llegar sus hijos a estas edades, nos manifiestan que “no saben cómo actuar”, que “ya no me funciona con él/ella lo que antes me valía”. Por tanto, es muy común necesitar alguna guía o asesoramiento sobre las mejores pautas a seguir ante determinados problemas que surgen en la adolescencia. Ante cualquier dificultad, no dude en acudir a un profesional que pueda ayudarle a atajar estos problemas cuanto antes.

Vamos a pasar a enumerar los principales motivos de consulta que llevan a los padres a acudir a un psicólogo infantil-juvenil.

No acepta los límites

El problema más frecuente que nos plantean los padres de niños adolescentes es que no respetan las normas y límites establecidos. No suele aparecer por primera vez en la adolescencia, sino que son niños que ya antes han intentado saltarse las normas. Este tipo de comportamientos crean mucha tensión, e influye en las relaciones entre padres e hijos y en la comunicación que se da entre ellos, pues entran en un círculo de amenazas y agresividad continuo.

No obstante debemos saber que los adolescentes suelen quejarse de las normas e intentan cambiar los límites impuestos, formando parte todo esto de su desarrollo normal. Pero consideraríamos que pasa a ser un verdadero problema si el adolescente se salta las normas de forma regular, se niega a cumplirlas, y todo ello va generando consecuencias negativas importantes tanto a nivel familiar como escolar.

Problemas en la comunicación

Es muy fácil caer en este tipo de problemas, ya que el adolescente entra en una etapa de separarse de sus padres y apegarse a sus iguales, a quienes les cuentan todo y de quienes escuchan todo. Los padres, ante esta actitud y ante los problemas que puedan ir surgiendo con su hijo, suelen entrar en comportamientos autoritarios, sin que exista una escucha activa del adolescente. Esto fomenta aún más que se deteriore la comunicación entre padres e hijos, pues los adolescentes se cerrarán aún más a “intentar hablar las cosas” y los padres de antemano impondrán sus límites y opiniones porque con su hijo “no se puede hablar”.

Abandono de los estudios

También suele presentarse cuando ya desde edades inferiores se han dado problemas escolares. Lo que observamos es que estos adolescentes o bien buscan evitar su responsabilidad y no esforzarse, o bien lo utilizan como ataque hacia sus padres. También observamos algunos casos en que está propiciado por la influencia de amigos que o bien presentan un alto fracaso escolar o bien ya están trabajando. En estas edades aún se tiene una gran dificultad para esforzarse sin que exista un refuerzo a muy corto plazo, por lo que estudiar se convierte en un esfuerzo para el que no ven recompensa, pero trabajar tiene un refuerzo más inmediato: el sueldo.

Sospecha de consumo de sustancias

A veces los padres nos comentan que últimamente su hijo o hija está más agresivo, con cambios de humor y reacciones desproporcionadas. También está saltándose las normas, intentando cambiar los límites, por ejemplo llegando más tarde, o pidiendo más dinero para salir. Pero para que podamos considerar que exista una sospecha de que consume alcohol o drogas, además de esa actitud podemos tener en cuenta esta serie de indicadores:

  • Episodios de agresividad.
  • Desgana y apatía.
  • Quieren que siempre se les deje solos.
  • Pierden el apetito y/o peso.
  • Desaparecen dinero y/o cosas de valor.
  • Cansancio desproporcionado o hiperactividad.
  • Faltas injustificadas en el instituto.
  • Dificultades de concentración y memoria.
  • Cambios en el estado de ánimo.
  • Huida del ambiente familiar.

 

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Algunas pautas que podemos seguir desde que son pequeños para poder prevenir estos problemas en la adolescencia son:

  • Atajar de modo inmediato los problemas de conducta en la infancia
  • Establecer un adecuado estilo educativo estable y coherente.
  • Abordar problemas de baja autoestima en el niño.
  • Evitar y solucionar los conflictos familiares que desestabilicen la armonía y relación familiar.
  • Establecer unas normas y límites adecuados a cada edad.
  • Establecer unos buenos estilos comunicativos entre todos los miembros de la familia.

Si percibe alguno de los problemas señalados, e incluso otros que no se hayan mencionado pero que no sepa cómo abordarlos, no dude en consultar a un especialista en psicología infanto-juvenil.

Información de: CURSO INTEA – Trastornos de conducta y problemas de comportamiento