CÓMO SABER SI PRESENTA UN DÉFICIT DE ATENCIÓN O UN TDAH.

Un motivo de consulta frecuente en nuestro gabinete de psicología infantil son los problemas de atención que los padres manifiestan de sus hijos, quienes acuden con la sospecha de que su hijo pueda presentar TDAH. Sin embargo, también encontramos numerosos casos en los que el motivo de consulta es otro, por ejemplo el fracaso escolar, tras el cual descubrimos que hay problemas atencionales. Muchos de estos padres afirman que no lo sospechaban, ya que su hijo “permanece horas y horas sentado viendo la televisión”. Es un error común pensar que la atención es siempre la misma ante cualquier tarea, por lo que hoy os vamos a exponer las características que, de ser habituales y significativas, suelen asociarse a niños que presentandificultades en los procesos atencionales.

 

Inatención

Es la dificultad que muestra el niño a la hora de atender un estímulo,pues no focaliza adecuadamente la atención. Por ejemplo, cuando los niños no obedecen a los padres o al profesor por la falta de atención a la orden que se le ha pedido. Otro ejemplo ocurre cuando el niño está haciendo los deberes y tiene problemas en seguir la tarea, o no la sigue con la atención adecuada, cansándose rápidamente.

 

Distracciones

Se refieren a la dificultad que tiene un niño para impedir la entrada de estímulos distractores durante la realización de una tarea, perjudicando la eficacia con la que la realizan. Por ejemplo tiene lugar cuando un niño que está realizando sus tareas escolares, mira a su alrededor ante cualquier ruido que oye.

 

Baja concentración

El niño presenta una dificultad a la hora de mantener su atención en una tarea durante un tiempo prolongado. Lo que sucede es que su atención se desactiva cuando la actividad es monótona y se extiende en el tiempo. Por ejemplo, cuando en un examen siempre atiende a los primeros ejercicios pero a medida que avanza el tiempo deja de permanecer atento.

 

Cansancio

Se observa en aquellos niños que tienen dificultades atencionales, debido a que deben realizar un sobresfuerzo cognitivo para poder prestar atención y, transcurrido un tiempo, comienza el cansancio cognitivo produciendo bloqueos y muchos errores de ejecución. Se puede observar cuando llevan bastante tiempo atendiendo a tareas escolares y comienzan a “no dar una”, con numerosos errores en cálculos sencillos, escribiendo en el lugar que no corresponde, saltándose ejercicios, etc.

 

Impulsividad

Sucede cuando ante una tarea en la que el niño debería pararse a reflexionar para saber qué hacer y cómo hacerlo, pero comienza a responder de forma rápida y cometiendo errores. Por ejemplo se observa claramente cuando contestan preguntas orales antes de que acabemos de formularlas, o cuando comienzan a escribir la respuesta de ejercicios que no han leído.

 

Niños lentos

Observamos que los niños con dificultades atencionales tardan más en contestar ejercicios y seguir instrucciones. Suelen llevar siempre deberes para casa porque no les da tiempo a terminarlas en clase.

 

Ineficacia

Al presentar dificultad de atender solemos ver asociada una ineficacia general a la hora de responder tareas, teniendo numerosos errores, aunque su capacidad cognitiva sea buena. Se debe por tanto a distracciones, falta de concentración o lentitud en el procesamiento de la información.

 

Motivación

La atención también está influida por la capacidad motivacional del niño. Por eso, no debe sorprendernos encontrar a niños que tienen considerables problemas de atención, pero que sin embargo pueden pasar horas viendo la televisión o jugando a videojuegos. La motivación que experimentan hacia estas actividades hace que se potencie su sistema atencional. Si consideramos que las tareas escolares no son tan motivantes para un niño, y que incluso muchos arrastran numerosos fracasos académicos que les desmotivan aún más hacia el estudio, podemos comprender por qué ante este tipo de tareas se acentúa su déficit de atención.

 

Inseguridad

La inseguridad que muchos niños presentan hacia sí mismos puede estar interfiriendo también en la capacidad atencional, ya que un niño inseguro, por sus múltiples errores ya cometidos, dudarán de sus respuestas e intentarán estar alerta de todo para potenciar su atención, logrando sin embargo estar más atento también a estímulos distractores.

 

Conociendo estas características podremos reconocer con mayor seguridad si nuestros hijos están presentando algún problema. De ser así, no dudes en contactar con un especialista en psicología infantil y juvenil, ya que de no atajar estas dificultades con la mayor brevedad, pueden acarrear numerosos problemas, como por ejemplo desarrollar una baja autoestima o fracasos escolares.

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Psicólogo Infantil Alcalá de Guadaíra