Cómo aumentar la motivación hacia los estudios

La motivación es algo fundamental para que se produzca el estudio y el aprendizaje, es por esto que aprender a aumentar la motivación de nuestros hijos a estudiar es tan necesario e importante como enseñarle técnicas de estudio.

No por el simple hecho de acudir a clase se produce el aprendizaje. Para que exista este complejo proceso se necesita de algo fundamental llamado motivación. De ella depende tanto la cantidad como la calidad del rendimiento escolar del niño, ya que, sin voluntad, el estudio es completamente ineficaz.

Es por esto por lo que consideramos importante profundizar hoy un poco sobre qué es la motivación y de qué manera podemos conseguir que nuestro hijo la desarrolle hacia sus estudios.

Mi hijo no quiere estudiarEn primer lugar, debemos reconocer que buena parte de esa motivación debe iniciarse desde el centro educativo, ya que los contenidos, el modo en que son presentados, las tareas, el modo en que se plantean, la forma de organizar la actividad, el tipo y forma de interacción, los recursos, los mensajes que da el profesor, la forma de evaluar, etc. pueden motivar en mayor o menor medida a los alumnos. Y por supuesto, cabe destacar que el trabajo del profesorado para valorar, admirar y reforzar a sus alumnos se relaciona directamente con la motivación que estos desarrollan hacia el centro educativo y hacia sus estudios. Hacerles sentir capaces, buenos estudiantes, responsables, atentos, etc. repercute en la imagen que ellos tienen de sí mismos, y en su autopercepción como buenos o malos estudiantes. No hay ni que decir que esta imagen que tengan de sí mismos, si es positiva, aumentará su motivación a realizar las tareas escolares y a interactuar en el centro.

Por todo ello, también los padres son grandes responsables de favorecer tanto una imagen positiva de ellos mismos como buenos estudiantes, como una imagen positiva del centro escolar, los profesores y los estudios en general. Si desde pequeños se les refuerzan estas percepciones lograremos que valoren ser buenos estudiantes y dedicar su esfuerzo en las tareas escolares.

Algo muy positivo para aumentar su motivación y perseverancia es tratar de favorecer siempre que nuestros hijos desarrollen metas, y mantengan su interés por cumplirla, reforzándoles la constancia y la obtención de sus metas. Aplicado al estudio, es muy positivo que a lo largo de la tarde se delimiten una o varias pequeñas metas que cumplir, tras la consecución de las cuales se obtendrá una recompensa (un rato de tiempo libre, salir a pasear, etc.)

De un modo más específico, podemos distinguir los siguientes tipos de motivación y algunas formas de favorecerlos:

 

Motivación con la propia tarea (motivación intrínseca):

  • Reforzar y hacer que el propio niño valore el haber aprendido algo, o ver que va consiguiendo mejorar, etc. Favorecer el deseo de mejorar su propia competencia.
  • Favorecer que valore hacer una tarea porque él mismo desea hacerla, no porque otro se lo diga, sino porque él mismo quiera llevar sus tareas completadas, o quiera sentirse libre al realizar todos sus deberes esa tarde, etc.
  • Tratar de dar a la tarea características motivadoras (tanto en la forma de realizarla como en el contenido) por ejemplo introduciendo intereses del niño o actividades que le guste realizar. Por ejemplo, si está aprendiendo a leer pero le encanta recortar, podemos pedirle que lea una palabra y la recorte. O podemos utilizar palabras de sus dibujos animados favoritos para que aprenda a leerlas. Con otros niños también puede funcionar introducir información novedosa o curiosa, que llame su atención.

 

Motivación por la valoración social:

  • Para muchos niños esto es muy motivante, ya que tiene que ver principalmente con la experiencia emocional positiva relacionada con el refuerzo social que otros hacen de su actuación. Por eso es importante la aprobación de los padres, de profesores,otros adultos y compañeros del niño, y la evitación del reproche o rechazo de los mismos.

 

Motivación por conseguir recompensas externas.

  • Conseguir premios, regalos, dinero, etc. tras la consecución de un logro. No obstante, cabe destacar que se debe valorar el esfuerzo y la constancia, y no el resultado.

Por último, algo muy importante que debemos considerar, es que las atribuciones que un niño hace de sí mismo incrementan o disminuyen notablemente su motivación. Las atribuciones son las explicaciones que el niño se da a sí mismo de sus éxitos y de sus fracasos. Por ejemplo, si un niño atribuye que suspende “porque el profesor le tiene manía” su motivación a estudiar esos exámenes será muy limitada. Sin embargo, un niño que atribuya que ha suspendido un examen porque ese fin de semana estuvo de viaje y estudio muy poco tendrá una mayor motivación a esforzarse más la próxima vez. Por tanto debemos favorecer siempre que nuestros hijos atribuyan sus éxitos y fracasos a su propio esfuerzo y trabajo personal. Y muy unido a este concepto se encuentra la autoestima. Debemos desarrollar una autoestima positiva y sana, favorecer que siempre se vean capaces de realizar lo que se propongan, y corregir de inmediato cualquier déficit de autoestima, ya que directamente atacará a su motivación.