DEL MODELO CLÁSICO AL MODELO DE PROCESAMIENTO COGNITIVO

Actualmente, el modelo clásico de explicación de las afasias parece no ser capaz de abarcar la realidad clínica del trastorno. Es decir, no todas las afectaciones en la articulación del lenguaje pueden explicarse por una lesión en el área de Broca, ni todas las deficiencias en la comprensión del lenguaje se circunscriben a un daño en el área de Wernicke. Y lo mismo podemos decir de la afasia de conducción y el fascículo arqueado.

En el año 2004, Hickok y Poeppel expusieron su Modelo de la Doble Ruta para tratar de dar una explicación más pormenorizada del circuito cerebral subyacente a las afasias.

Ya era conocido que, cuando el ser humano percibe un estímulo, al ser codificado, la representación del estímulo (“qué”) y de su localización espacial en el contexto (“dónde”) se envían al hipocampo por diferentes rutas cerebrales. Una vez allí, se integra la información sobre el “qué” y el “dónde”, formándose una huella de memoria que representa el elemento en el contexto en el que fue experimentado.

Hickok y Poeppel pensaron que con el lenguaje ocurría exactamente lo mismo, y que la conexión entre el área de Broca y la de Wernicke no se reducía únicamente al fascículo arqueado que recorre el lóbulo parietal y el lóbulo frontal posterior, si no que existía otra ruta que conectaba ambas áreas y que se localizaba en el lóbulo temporal. A la ya conocida conexión a través del fascículo arqueado la llamaron ruta dorsal, encargada de las funciones de producción y repetición del lenguaje (expresión) y, con ello, relacionada con la fonología, la gramática y la articulación. A la nueva ruta que se localizaba en el lóbulo temporal la llamaron ruta ventral, encargada de la comprensión de los significados (comprensión).

Es decir, al igual que las rutas del “qué” y el “dónde”, cuando el ser humano escucha una palabra (estímulo auditivo verbal), esa palabra es codificada por el área de Wernicke, y enviada a través de la ruta ventral a regiones del lóbulo temporal para añadirles significado en base a nuestra propia experiencia.

Este Modelo de Doble Ruta, permite explicar por qué determinadas lesiones que no implican a las áreas de Broca y Wernicke ni al fascículo arqueado provocan deterioros en ciertos niveles del lenguaje, o por qué personas que sufren lesiones en dichas áreas mantienen ciertas funciones conservadas.

Sí que es importante señalar que estas dos rutas son inespecíficas, es decir, las lesiones en las áreas que recorren provocan déficits a niveles de producción y/o comprensión, pero Hickok y Poeppel no señalaron qué función específicamente se vería dañada según se lesionara una región cerebral específica u otra.

Posteriormente, Friedericci (2013) llevó a cabo una reconceptualización del modelo haciendo una descripción más específica de las dos rutas del lenguaje. En el caso de la ruta dorsal, encargada de la producción del lenguaje, diferenció entre dos estructuras cerebrales diferentes que se ocuparían de funciones diferentes en la producción: el fascículo arqueado, que se encargaría de los aspectos gramaticales, y el fascículo longitudinal anterior, que sería el sustrato biológico de los aspectos fonológicos y de repetición. En el caso de la ruta ventral, encargada de la comprensión de significados, estarían implicadas también dos regiones cerebrales diferentes en procesos del lenguaje diferentes: el fascículo uncinado intervendría en la comprensión gramatical, mientras que el fascículo inferior occipito-frontal lo haría en la comprensión semántica verbal.

Cuando codificamos una palabra que se presenta auditivamente, nuestro cerebro realiza un análisis acústico de la misma. En el caso de que se hayan afianzado las correspondencias estímulo auditivo-fonema, pero aún no se haya formado una representación de la palabra con significado que forme parte de nuestro sistema semántico (léxico fonológico), podremos reconocer esos fonemas en las palabras y repetirlos, aunque sea una producción carente de significado. Es decir, somos capaces de producir la palabra pero no la comprendemos. Sin embargo, si ya existe una representación con significado de esa palabra en nuestro léxico, en nuestro sistema semántico, entonces escucharemos la palabra y la comprenderemos. Pero además, que en nuestro sistema semántico existan representaciones de palabras con significado nos permite acceder a nuestro léxico para hacer producciones conscientes que nos permiten comunicarnos para transmitir información, ideas, pensamientos, intenciones, etc.

Cuando codificamos una palabra que se presenta de forma escrita, nuestro cerebro realiza un análisis visual de la misma. Si se ha producido una correcta asimilación de las reglas de conversión fonema-grafema/grafema-fonema, pero no existe una representación con significado en nuestro sistema semántico de la palabra que estamos leyendo (léxico ortográfico), podremos leerla aunque no comprendamos qué es lo que estamos leyendo. Sin embargo, si sí que existe esa representación, podremos leer las palabras y comprenderlas, dotando de significado a las palabras escritas. Y no sólo eso, también podremos acceder al léxico ortográfico para escribir palabras con la intención de transmitir conocimientos, ideas, intenciones etc.; así como denominar objetos del entorno.

De esta forma, quedan explicados los diferentes procesos del lenguaje: repetición, producción consciente, comprensión, denominación, lectura y escritura.

El modelo también señala que, en función de qué parte de proceso falle, aparecerá una u otra alteración del lenguaje. Por ejemplo, si no se han establecido correctamente las correspondencias fonema-grafema/grafema-fonema, tendremos dificultades para leer y escribir al no poder hacer la trascripción adecuada de letras a sonidos o de sonidos a letras (Dislexia fonológica). Sin embargo, si tenemos dificultades de acceso al léxico, entonces nos resultará difícil hablar al no poder acceder a las palabras de forma directa (Anomia). Éstos son solo dos ejemplos, pero las alteraciones del lenguaje pueden ser muchas y muy variadas en función de qué parte del proceso esté comprometida.

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