El autocontrol emocional es una capacidad que forma parte de lo que conocemos como inteligencia emocional, y está relacionada con el correcto manejo interno y gestión de las emociones.

Cuando vivimos una situación estresante, en ocasiones podemos sentir que nuestras emociones se disparan y reaccionamos de manera que minutos más tarde podríamos calificar como desproporcionada.

En estas situaciones podemos actuar de dos maneras;

  1. Dándole importancia a la situación en sí
  2. Dándole importancia a lo que la situación genera en nuestro organismo

Si tomamos la primera opción, nuestro equilibrio emocional dependerá de factores externos (que los amigos se acuerden de nosotros, que las personas nos traten bien, que no haya tráfico para llegar al trabajo…)

Al aceptar esta perspectiva, aceptamos que nos sentiremos bien o mal dependiendo de las cosas que ocurran en nuestro mundo, sin ningún control sobre nuestras emociones, permitiendo que un contratiempo nos amargue el día.

Por otro lado, si tomamos la segunda opción tomaremos contacto con las emociones que se generan en nuestro cuerpo al vivir ciertas situaciones desagradables, entendiendo que las situaciones dependen de cómo las interpretemos, y centrándonos en devolver a nuestro cuerpo al equilibrio con el que nos sentimos bien.

¿Y cómo se devuelve el cuerpo al equilibrio? Te presento algunas formas;

  • Time out: salir fuera del lugar en el que se ha desarrollado la situación estresante nos permite tomar perspectiva y actuar de manera consciente y proporcionada.

 

  • A través de la respiración: centrando la mente en la entrada y salida del aire y las sensaciones corporales que sentimos mientras tanto. Una respiración pausada es incompatible con la emoción de ansiedad que se despierta ante una situación estresante, por lo tanto, al elegir controlar la respiración, de manera directa controlamos nuestra emoción.

 

  • Ejercicio físico: elimina la cantidad de estrés mantenida durante el día, relaja los músculos, elimina el exceso de energía y libera endorfinas, todo en uno. Si lo practicamos de manera frecuente tendremos más tolerancia al estrés (lo gestionaremos mejor) y controlaremos mejor nuestras emociones y reacciones.

 

Si ya has probado todos estos cambios y te resultan complicados, insuficientes, o simplemente quieres apoyo en el proceso, contacta con nosotros y te acompañaremos en el camino hacia el cambio de hábitos.

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