Los alumnos superdotados poseen o presentan, por lo general, una serie de características propias que, en muchas ocasiones, se presentan ante el profesorado como difíciles de manejar. Es muy importante que el equipo docente, en caso de contar con un alumno o alumna de estas características, dedique algún tiempo a conocer y a formarse en las peculiaridades de la alta capacidad, para asegurar la adecuada atención en el ámbito académico a este tipo de niños y niñas.

Si se tuviera que resumir la alta capacidad, podríamos decir que estos niños y niñas presentan una capacidad de procesamiento y funcionamiento cognitivo superior que, a pesar de la opinión generalizada, NO ESTÁ CORRELACIONADA con el rendimiento académico. Es decir, ser superdotado no implica de ninguna manera la obtención de resultados académicamente excelentes. También es importante señalar que, en la alta capacidad, el procesamiento cognitivo superior puede darse en uno, varios o todos los dominios cognitivos y, lo que es muchas veces obviado y desconocido, a nivel emocional. Estos niños sienten y procesan las emociones a un nivel superior, de forma que las viven intensamente: una mala palabra, un mal gesto, una orden con la que no están de acuerdo, generan en ellos sentimientos tremendamente profundos e intensos, lo que implica que, en muchas ocasiones, respondan de forma excesivamente intensa, alterada y exagerada, al menos a nuestro ojo. Sin embargo, si cualquiera de nosotros experimentara las emociones como ellos lo hacen y, responderíamos de forma muy parecida.

Estas no son las únicas características de los niños con alta capacidad, pero sí quizás las más importantes que más deben tenerse en cuenta para entender a este colectivo. A continuación se enumeran algunas otras.

Ámbito intelectual:

Capacidad cognitiva por encima de la media.

Son sujetos con una excepcional capacidad de atención, observación y memoria.

Poseen bastante madurez perceptiva y memoria visual precoz.

Excepcional capacidad de aprendizaje.

Gran capacidad de concentración.

Comprenden y recuerdan con facilidad la información que adquieren.

Se sienten bien con el manejo de conceptos abstractos.

Gran capacidad de pensamiento y de establecimiento de relaciones.

Suelen acceder a la lectura bastante antes de la escolaridad obligatoria.

Utilizan adecuadamente el amplio vocabulario que poseen.

Son buenos lectores.

Suelen tener logros excepcionales en alguna área o materia del conocimiento.

Ámbito de la Creatividad:

Muestran una gran curiosidad.

Alta capacidad creativa puesta de manifiesto en sus cuentos, juegos y dibujos.

Se muestran muy observadores y abiertos a situaciones inusuales y poco corrientes.

Suelen tener independencia en el pensamiento, rechazando la autoridad y dando sus propias respuestas a situaciones nuevas.

Actitud de enfrentamiento ante lo convencional.

Inician sus propias actividades.

Inventan y construyen aparatos mecánicos originales.

Producen trabajos únicos y sorprendentes para su edad.

Se muestran imaginativos y les divierten los juegos complicados.

Son capaces de, utilizando materiales comunes, dar soluciones creativas a problemas de todos los días.

Inventan o adaptan juegos, componen poesía o discursos, canciones, etc., sin influjo directo de personas próximas.

Son capaces de generar múltiples estrategias y soluciones ante los problemas.

Ante las artes plásticas resultan originales combinando ideas y formas de expresión artísticas.

 Ámbito de la motivación e interés:

Se interesan por los problemas sociales y de justicia.

Están interesados por las biografías y autobiografías de personajes ilustres.

Suelen mantener durante períodos de tiempo prolongados el interés por una o varias áreas del conocimiento.

Suelen concentrarse en temas de su interés, persistiendo hasta absorberlos.

Responden bien ante las exigencias que suponen un reto.

Son voluntariosos en la búsqueda de conocimientos, no distrayéndose fácilmente.

Presentan síntomas de aburrimiento ante tareas rutinarias.

Prefieren trabajar de forma independiente, necesitando poca ayuda.

Muestran, a veces, hastío por las experiencias escolares que les resultan lentas y repetitivas.

Muestran alta motivación, perseverancia y perfeccionismo, en relación con determinados temas, con los que pueden quedarse absortos, si éstos son de su interés.

 

Ámbito afectivo, social y emocional:

Se muestran muy sensibles y necesitan soporte emocional.

Tienen un sentido ético muy desarrollado (sobreexcitabilidad emocional).

Son autocríticos.

Tienen, por lo general, ambiciones e ideales muy elevados.

Suelen comportarse de manera enérgica y activa.

Tienen profundo sentido del humor.

Prefieren compañeros de más edad o relaciones con adultos (no en relaciones lúdicas).

Poseen intereses y preocupaciones profundas sobre el mundo que les rodea.

Se habla de sujetos aislados, no rechazados. Es un aislamiento intermitente (les gusta estar solos en algunos juegos y elaboraciones).

Arrastran a otros hacia el trabajo que proponen.

Suelen presentar una baja tolerancia a la frustración.

No todos los niños y niñas con alta capacidad presentan específicamente todas estas características, aunque sí la mayoría de ellos. Sin embargo, no podemos olvidar que cada niño es un compendio de características específicas y que, por lo tanto, la respuesta educativa debe ser específica también. Aun así, sí que hay algunas consideraciones que pueden usarse como una orientación general para la intervención con estos niños y niñas, además de, por supuesto una adaptación curricular adecuada a sus necesidades educativas especiales.

Necesidades Psicológicas:

Personales. Necesitan un sentimiento generalizado de éxito, en un ambiente intelectual dinámico (no aburrido).

Posibilidad de poder intervenir en la planificación y evaluación de sus actividades. Flexibilidad en su horario y en su dedicación. En la medida de lo posible permitirles continuar trabajando en las tareas en que se sientan satisfechos.

Afectivas. Seguridad necesaria para el desarrollo armónico personal. Su desarrollo a nivel afectivo es similar al de sus compañeros y compañeras, pero es éste un aspecto que merece especial consideración por parte del adulto, debido a la disincronía que manifiestan entre sus niveles de afectividad y de inteligencia.

Reducir la presión de factores externos que obligue constantemente a trabajar.

Necesidades Sociales:

Necesitan sentirse aceptados, comprendidos y pertenecer al grupo.

Poder confiar en sus profesores, compañeros, padres. . . y entender lo que socialmente se espera de ellos.

Compartir sus ideas, preocupaciones, dudas… con sus compañeros y profesores.

Que exista una atmósfera de comprensión, respeto y aceptación de las diferencias individuales.

Participar en trabajos en grupos con sus compañeros e intercambiar sus conocimientos.

Necesidades Intelectuales:

Enseñanza individualizada (programas adaptados, con ritmo más rápido).

Facilidad de acceso a recursos adicionales y complementarios de información.

Oportunidad de desarrollar y compartir con otros sus intereses y habilidades.

Que se les proporcione estímulos para desarrollar la creatividad.

Oportunidad de poder utilizar sus habilidades para resolver problemas y realizar investigaciones más allá de los programas ordinarios.

Es muy importante evitar a toda costa que se genere en estos niños un sentimiento de incomprensión, especialmente por parte de sus profesores. Es imprescindible que el profesorado entienda que los niños con altas capacidades, poseen ciertas características que los definen pero que los ponen en una situación de riesgo anímico/emocional. Los niños y niñas con alta capacidad experimentan las emociones con acusada intensidad, cosa que tiene como consecuencia, en ocasiones, reacciones y comportamientos de acusada intensidad también, y que son mal interpretados por los demás, por lo que en múltiples ocasiones suelen sentirse incomprendidos.

Es imprescindible que entiendan que los niños y niñas con altas capacidades tienen importantes dificultades para comportarse de forma “menos emocional”, pues la sobreexcitabilidad emocional es una característica inherente a la alta capacidad (la capacidad para el procesamiento cognitivo superior se hace a todos los niveles, también a nivel EMOCIONAL). Esa sobreexcitabilidad puede confundirse a menudo con comportamientos desobedientes, desafiantes e inmaduros, e incluso faltos de empatía. Pero ni mucho menos deben considerarse como tales. En muchas ocasiones, estos niños perciben que cuando se les reprende por algún comportamiento, se les reprende más por quiénes son, por cómo son, que por cómo se comportan. Sienten que son de alguna forma “castigados” por ser hipersensibles, por ser más inteligentes, por demostrar sus habilidades, por dar su opinión cuando no está de acuerdo con algún tema, por querer trabajar con un contenido curricular más complejo, por preferir trabajar en solitario, por querer adoptar la posición de líder cuando trabaja en equipo, etc. Esta situación, puede desembocar en la aparición de síntomas ansiosos y depresivos, como preocupación excesiva, hiperreactividad física y emocional, pensamientos negativos, dificultades para dormir, sentimientos excesivos de inutilidad y culpa, así como reticencia a ir al colegio.

 

Por todo ello, es de vital importancia que empiecen que se tomen en consideración las características particulares de estos niños y niñas, y que se pongan en marcha las intervenciones necesarias para garantizar su correcta adaptación en el ámbito escolar.

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