Según la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (A.E.P.A.E.), el acoso escolar o, como más se conoce actualmente, bullyng, es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada, tanto en el aula, como a través de redes sociales. De hecho, el fenómeno del acoso escolar ha traspasado las relaciones sociales cara a cara para trasladarse a Internet y a las redes sociales, bien como herramienta de refuerzo del acoso ocurrido en las aulas o como acoso realizado de forma anónima.
Es el llamado ciberbullying.

Pero, ¿cuándo se cruza la línea? Es decir, ¿cuándo el enfrentamiento entre jóvenes pasa de ser un conflicto puntual a convertirse en acoso escolar?

La A.E.P.A.E. señala que “hay que diferenciar entre conflictos relacionales puntuales y el acoso escolar. Si bien hay expertos que manifiestan que para que podamos hablar de acoso escolar este tiene que manifestase al menos durante seis meses, otros expertos manifiestan que el acoso escolar depende no solo de la duración, sino también de la intensidad, por lo que hablar de tiempo, no es del todo correcto”.

De esta forma, se considera acoso escolar cuando:

  1. El maltrato se produce 3 o más veces. Una situación de maltrato verbal, físico o psicológico si ocurre una vez no es acoso escolar. Si se produce dos veces pude estar en proceso de serlo. Pero si se produce tres veces, ya no es un suceso puntual ni una casualidad, sino que es síntoma de que está comenzando a ser sistemático hacia ese niño o adolescente.
  2. El maltrato es intencionado. Aunque en muchas ocasiones una víctima puede estar sufriendo maltrato sin que los victimarios sean conscientes de ello, al tomar como un juego el burlarle, excluirle o agredirle; por lo que es un aspecto relativo.
  3. En la relación de maltrato existe un desequilibrio de poder. Durante cualquier proceso de maltrato reiterado se produce el empoderamiento del victimario y una pérdida paulatina de la autoestima de la víctima, aunque este desequilibrio no siempre es perceptible, sobre todo cuando hablamos de maltrato psicológico, por lo que también es un aspecto relativo.
  4. La vida normal del niño o adolescente se vea perjudicada y alterada por este maltrato reiterado.

En un estudio sobre incidencia de acoso escolar realizado en el año 2016, Save the Children encuestó a estudiantes entre 12 y 16 años, y encontró que 6 de cada 10 niños y niñas reconocen que alguien les ha insultado en los últimos meses, de los cuales un 22,6% expresa que ha sido de manera frecuente. Más de la mitad manifiesta que alguien ha dicho a otras personas palabras ofensivas sobre él o ella, y un 20,9% de ellos afirma que esto ha ocurrido de manera frecuente. Así mismo, ser víctima de rumores es otra de las conductas más experimentadas por los estudiantes, un 28,8% de forma ocasional y un 14,6% frecuentemente.

Según el Informe Cisneros X sobre la violencia y el acoso escolar en España, solamente el 10% del acoso escolar es físico, es decir, produce lesiones visibles (heridas, hematomas, etc.). El resto, el 90% del acoso escolar, es psicológico. Este tipo de acoso consiste, generalmente, en hostigamiento verbal, intimidaciones, amenazas, coacciones, exclusión social, bloqueo y estigmatización. Estas conductas de acoso reiteradas, tienen importantes efectos psicológicos sobre la víctima, lo cuales suelen persistir hasta la edad adulta: estrés postraumático, depresión, somatización, ansiedad, ideación suicida, cambios en la personalidad, y disminución de la autoestima y del rendimiento escolar.

Estos efectos pueden llegar a ser tremendamente graves y repercutir de forma muy negativa en el funcionamiento normal de los niños y niñas que lo sufren. Por ello, la intervención sobre el acoso escolar no empieza cuando se detecta, sino mucho antes, con el único objetivo de prevenir su aparición.

La A.E.P.A.E. señala que existen tres fases distintas en el proceso de acoso escolar y que requieren tres formas de intervención distintas: fase de prevención, fase de alerta, y fase de actuación.

FASE DE PREVENCIÓN. Destinada a prevenir la aparición del acoso escolar reiterado.

Recomendaciones a las familias.

  1. Estado de observación permanente de los/as hijos/as ante posibles señales que puedan alertarnos de que se está produciendo acoso: disminución del rendimiento escolar, pérdida o sustracción de material escolar, repentinos cambios de humor, temor a ir al colegio, insomnio, lesiones físicas, etc…
  2. Fomentar con nuestros/as hijos/as un clima de confianza en el que puedan comentarnos cualquier problema que se les presente.
  3. Dedícale tiempo a tu hijo/a todos los días –es más importante la calidad que la cantidad- interesándote por cómo le ha ido el día y como le va en el colegio.
  4. Pon límites a tus hijos/as en su comportamiento diario y asígnales tareas para que vayan adquiriendo responsabilidad y autoestima, felicitándoles cuando las cumplan y explicándoles las consecuencias de no cumplirlas cuando no lo hagan: el refuerzo positivo es mucho más efectivo que la regañina constante.
  5. Enseña a tus hijos/as a mostrar sus sentimientos sin temor y a expresarse de una manera asertiva, que es el punto intermedio entre la pasividad y la agresividad.

Recomendaciones al profesorado.

  1. Estado de observación permanente del alumnado ante posibles señales que puedan alertarnos de que se produce acoso: disminución del rendimiento escolar, absentismo, denuncias de sustracción o robo de material escolar, repentinos cambios de humor, lesiones físicas, etc.
  2. Fomentar en las aulas el trabajo en equipo.
  3. Fomentar en las aulas la inclusión y el respeto a la diversidad.
  4. Fomentar en las aulas la inteligencia emocional y las habilidades sociales.
  5. Dar pautas al alumnado sobre resolución de conflictos de una manera pacífica.

Recomendaciones al alumnado:

  1. Muéstrate tal como eres para que tus compañeros te conozcan.
  2. No tengas miedo de expresar tus sentimientos.
  3. No permitas que nadie te maltrate: ni verbal (que se burlen de ti o que te insulten), ni física (que te peguen), ni psicológicamente (que te excluyan, te amenacen o te coaccionen).
  4. Ponte retos y pequeñas metas todos los días: la confianza se consigue paso a paso y no tengas miedo a equivocarte. De las equivocaciones se aprende.
  5. No recurras nunca a la violencia. Aprende a resolver los conflictos de una manera pacífica, pero activa. Defiende tus ideas y opiniones con firmeza y serenidad. Se asertivo.

FASE DE ALERTA. Aparecen los primeros signos de acoso escolar.

Recomendaciones a las familias:

  1. Pide una tutoría para ver que ha ocurrido con tu hijo/a.
  2. Comprueba que el episodio puntual –maltrato verbal, físico o psicológico-, no vuelve a producirse.
  3. Anima a tu hijo/a para que no permita que vuelvan a producirse estos episodios puntuales y a que los ponga en conocimiento del profesorado y a que lo cuente al llegar a casa.
  4. Da herramientas a tu hijo/a de defensa personal verbal y física.
  5. Hazle saber a tu hijo/a que puede contar contigo y que vas a estar siempre con el/ella para ayudarle en lo que necesite.

Recomendaciones al profesorado:

  1. Ante cualquier situación puntual de maltrato verbal, físico o psicológico, actuar con contundencia e inmediatez. El acoso escolar evoluciona como una bola de nieve: va aumentando de tamaño según cae por la ladera de la montaña si no encuentra nada que la detenga.
  2. Explicar al alumnado qué es el acoso escolar, los elementos que intervienen en el mismo y las consecuencias para el acosador –sanciones-, para las víctimas –daño físico y psicológico- y para los observadores –corresponsabilidad-.
  3. Observación de las personas implicadas en los sucesos puntuales, para evitar que se reproduzca la situación.
  4. Ayudar al alumnado que haya sufrido puntuales episodios de exclusión –por timidez, diferente cultura, color de piel, clase social, diversidad funcional, etc.- a integrarse en el grupo.
  5. Comunicar a las familias cualquier conflicto que se produzca.

Recomendaciones al alumnado:

  1. Cuando alguien intente maltratarte física, verbal o psicológicamente, no te mantengas pasivo/a: nadie tiene derecho a hacerte daño.
  2. Hazle saber a tu acosador que no vas a permitir que te haga daño.
  3. Pon en conocimiento de tu profesor/a y de tu familia qué ha ocurrido: eso no es ser un chivato, sino ser valiente por no permitir una injusticia.
  4. Aprende a utilizar el lenguaje de una manera asertiva y un protocolo de defensa de la integridad física, para tener herramientas y mejorar tu seguridad y autoestima.
  5. Si eres un/a observador/a, ponte del lado de la víctima y nunca del acosador/a. Sé valiente: ayúdale y ponlo en conocimiento del profesorado. A ti también te gustaría que te ayudasen si sufrieses acoso.

FASE DE ACTUACIÓN. Cuando se constata la situación de acoso escolar.

Recomendaciones a las familias:

  1. Cuando la familia tenga constancia de que se está produciendo una situación de acoso escolar contra su hijo/a, hablarán con el/ella y recopilaran toda la información posible: que le está ocurriendo, desde cuando le ocurre, donde le ocurre, y quien o quienes le están acosando. Con esta información realizarán una cronología de los hechos, adjuntando si los hubiese, partes de lesiones, o informes médicos del psicólogo y/o psiquiatra.
  2. La familia debe pedir urgentemente una reunión con el tutor o tutora de su hijo/a para poner en su conocimiento todos los hechos y aportar la documentación Y le pedirá que realice el centro escolar una investigación de los hechos denunciados, y que proteja a su hijo/a, concertando una segunda cita a la semana siguiente, para informarle.
  3. En esta segunda reunión, el colegio tiene la obligación de informar de las medidas de protección que se han puesto con su hijo/a y de las medidas sancionadoras que se han puesto en marcha, mostrándole a los progenitores, el protocolo de actuación oficial que tiene que abrir obligatoriamente el centro escolar. El protocolo de actuación NO es confidencial para las familias implicadas.
  4. En la tercera reunión, transmitir al centro escolar la satisfacción o desaprobación del proceso, en el que debe primar la protección de la víctima y la sanción educativa. Todo ello tras valorar la familia la evolución de la situación con su hijo/a.
  5. En el caso de que la situación persista, acudir con toda la documentación a inspección educativa y si no se arreglase la situación, interponer una denuncia por vía civil y/o vía penal.

Recomendaciones al profesorado:

  1. Cuando el centro escolar tiene constancia de un presunto caso de acoso escolar, abrirá el protocolo de actuación y realizará las labores de identificación del problema, entrevistando por separado al presunto acosador, a la presunta víctima y a los observadores, aportando el/la tutor/a sus observaciones sobre el clima de convivencia en el aula.
  2. Una vez confirmado el acoso escolar, se pondrá en conocimiento de la familia. El profesorado y la dirección del centro escolar deben estar informados en todo momento de la situación para aplicar las medidas necesarias.
  3. El centro escolar debe garantizar la protección de la víctima y la aplicación de medidas sancionadoras preferentemente educativas a los/as acosadores/as.
  4. El centro escolar debe informar a las familias implicadas, acerca de las actuaciones que está realizando, y que debe reflejar en el protocolo.
  5. El centro escolar, debe comunicar a inspección educativa, servicios sociales y/o fiscalía de menores la situación, dependiendo de la gravedad y la edad de los/as implicados/as.

Recomendaciones al alumnado:

  1. Pon en conocimiento del profesorado y de tu familia la situación.
  2. Hazles saber a tus acosadores/as que no vas a permitir que te maltraten.
  3. No te mantengas pasivo/a ante esta situación, tienes todo el derecho a defenderte: verbal o físicamente.
  4. Aprende herramientas verbales y físicas para mejorar tu seguridad y autoestima.
  5. Procura no quedarte solo/a en ninguna situación, al menos hasta que se solucione el problema.

Información extraída de: Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar.

Para más información: https://aepae.es/

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